Ilustramos la página recordando a la Escuela de Gramática y Latinidad de Antequera del siglo XVI en la que se estudiaba a los clásicos latinos como Horacio y Virgilio. Escultura de Pedro Espinosa, miembro del grupo poético antequerano del Siglo de Oro con la Real Colegiata de Santa Mª La Mayor al fondo.

martes, 23 de febrero de 2016

Te atreves a seguir...

Voy a plantearos un reto. A partir de ¿Cómo empiezan 50 clásicos? Tienes dos opciones: seguir leyendo hasta terminar uno de los títulos propuestos en la página a la cual te conduce el hiperenlace o seguir escribiendo tu propia historia a partir de ese comienzo. ¿Te atreves? 

Incluye en los comentarios a esta entrada tu relato. No olvides indicar qué comienzo has elegido.

El siguiente seguro que lo reconoces:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.”

27 comentarios:

  1. Sara Mena Pérez.
    Anna Karerina, León Tolstoi.
    "Las familias felices son todas iguales, las infelices lo son cada una a su manera".
    Casualmente, la familias infelices suelen ser pobres, en estas, todos sus miembros trabajan, malviven, pasan hambre... la única esperanza para este tipo de familias es casar a uno de sus hijos con un miembro de una familia burguesa.
    Las familias felices viven en un paraíso, sin preocupaciones, normalmente, el padre está dedicado a los negocios, la madre empieza a dedicarse a la lectura y la música. Los hijos, siguiendo el modelo de su padre, comienzan a entrar en el mundo de los negocios y en su tiempo libre, la caza es su deporte favorito. Por otro lado, las hijas son enseñadas a ser señoritas, educadas, guapas, como mínimos saben tocar un instrumento musical.
    Anna Karerina pertenecía a una familia noble que casualmente tenía las características de una familia feliz.

    -"Señorita Anna", dice la criada.
    -"Estoy aquí", responde Anna.
    -"¡Aun en la cama!,hoy tiene una cita con el señor Komanof".
    -"Querida criada -dice Anna-, estaba pensando, realmente, ¿puede una familia pobre ser igual de feliz que una familia rica y noble? ¿la felicidad depende de la riqueza?"
    -"Deje de reflexionar, levántense su padre la espera para desayunar"- dijo con un tono descortés la criada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bien, Sara, revisa los signos de puntuación, especialmente en el diálogo.

      Eliminar
  2. Sofía Segura

    "Rayuela", Julio Cortázar

    "¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua."

    Sin embargo esta vez el puente se encontraba vacío de misterio y por tanto vacío de su presencia. Más allá de del Sena se extendía el Musée du Louvre: ni siquiera necesitaría acercarme a él para saber que no era ese el paradero de la Maga. Continuando por el Quai de Conti recordaba los paseos junto a ella, siempre la humedad del río estaba en el ambiente, para mí esto era ya parte de su esencia, o quizás era ella la que formaba parte del Sena, pues nunca la había encontrado sino en un puente o embarcadero. Encuentros casuales que desembocaban en largas conversaciones que seguían sin revelar la naturaleza de la Maga.

    Cruzar el Pont Neuf me bastó para llegar a la Île de la Cité y atravesando el Quai des Orfèvres podía ver el corazón de la ciudad: Notre-Dame se hallaba repleto de turistas empeñados en conseguir la mejor fotografía y esto en cierto modo rompía el aire bohemio de la ciudad de la luz. Tras la catedral se escondían unos jardines que casi se fundían con el Sena y desde donde se podía contemplar la Île Saint-Louis. No había mejor sitio para ella que ese, quizás inconscientemente lo sabía y por eso había llegado allí sin planteármelo siquiera, o tal vez había sido ella quien me había guiado desde la distancia, al fin y al cabo la Maga podría ser más que su apodo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Excelente trabajo, veo que te has documentado sobre la ciudad de París y sus lugares más emblemáticos.

      Eliminar
  3. 4- Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
    “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
    Esa tarde que para bien o para mal habría de marcar el resto de su vida. Su padre siempre había sido un hombre muy serio y frío, en parte el coronel Aureliano era igual que aquel hombre al que tenía por padre y al que siempre detestó, ya que desde que el tenia uso de razón su padre jamás le había hablado de un modo cercano o paternal y pese a que le costase reconocerlo el sería igual si hubiese decidido ser padre, por eso había decidido no tener hijos.
    Aquella tarde, la tarde de su décimo séptimo cumpleaños, lo que comenzó siendo un viaje a la montaña para ver la nieve acabo siendo la charla más cercana que llegarían a tener ambos donde su padre le contó, como si hablara con un amigo de toda la vida, la desgracia que acechaba a su familia, si es que le se podía llamar familia, y que tanta importancia cobraría en la vida del pobre coronel Aureliano, que sin comerlo beberlo se encontró frente a una gran responsabilidad que hacía chocarse de bruces con la realidad y que le sobrepasa. Cómo podía su madre a la que ni siquiera había conocido ser la causante de tal desgracia, ella una pobre prostituta de un suburbio del sur de Francia era causante de todos sus problemas, ella le había transmitido una de esas enfermedades rara que le hacía perder la cabeza y volverse un asesino que defendía sus locuras hasta el punto de llevarlo frente a aquel pelotón de fusilamiento para acabar con su atormentada vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una interesante historia llena de incógnitas. Revisa alguna tilde que se ha despistado. Persigue la claridad, para ello es conveniente acortar los párrafos. Léete en voz alta, te ayudará.

      Eliminar
  4. El tambor de hojalata, de Günter Grass.

    “Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico y mi enfermero me observa, casi no me quita el ojo de encima; porque en la puerta hay una mirilla, y el ojo de mi enfermero es de ese color castaño que a mí, que soy de ojos azules, no es capaz de calarme.”

    Llevaba ya meses encerrado en mi habitación, casi no dejaba que entraran ni para traerme comida, el invierno había pasado hace dos meses pero la estufa seguía puesta, quizás por mi cabezonería o porque mi atención estaba centrada en otra cosa: ya no sabía si lo que caía sobre el papel era sudor o lágrimas, pero la brutalidad de las palabras que escribía, rezumantes de verdad, me embelesaban en una continua duda, inspiración, inquietud o a saber lo que sentía, hasta las paredes ya casi negras por la tinta corrida me lo recordaban. Estaba claro que esta insurrección artística que tenía la locura por bandera tenía que acabar un día. Mis padres vieron de nuevo el humo saliendo por los resquicios de la puerta, procedente de mi pipa inspiradora y, entre sueños en tecnicolor me derrumbé. Solo recuerdo la cara descompuesta de mi madre vista desde el eje del suelo, no eran mías las lágrimas que corrían por toda mi cara.

    Así llegué aquí, y aún sigo sin saber si me rendí o si quise fracasar para buscar una libertad adolescente, que ahora pone en duda todo el frenesí que anhelé un día. Los ojos de mi enfermero son castaños, pero no tanto como los de ella.

    ResponderEliminar
  5. La historia muy bien, revisa los verbos del primer párrafo, se te ha colado, injustificadamente, un verbo en presente cuando estás utilizando los tiempos propios de la narración: el pretérito imperfecto y el pretérito perfecto simple.

    ResponderEliminar
  6. "Moby Dick" Herman Melville
    Ismael Morón

    “Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo."
    Y como un loco no atado, me sumergí en lo que a simple vista parecían calmadas y suaves corrientes, para darme de bruces contra mareas y olas de dimensiones indescriptiblemente colosales.

    Cerca del primer mes de viaje, mirando con recelo hacia atrás y aún con dudas acerca del destino que me esperaría a bordo del pequeño bote pesquero en el que me encontraba, mi ánimo se desvaneció cuando, esa noche, el capitán del barco comunicó durante la cena, una noticia. "Avecina tormenta" dijo él, pensando que la noticia no resultaría alarmante. Y no lo fue. Ninguno de los marineros parecía verse afectado por las palabras del superior. Todos se veían relajados ante, la que era una posible y usual razón para morir. Algo dentro de mi me quemaba, "¿Como es posible- me dije.- ninguno tiene un mínimo aprecio a su vida, ninguno siente la necesidad de formar en su rostro una leve mueca de terror?" Nunca lo supe, jamás logré preguntarles, ni volví a verlos en las próximas horas. La noticia, que tan conmocionado me dejó, me obligaba a abandonar terrorizado la habitación, sin dar en ningún momento la espalda a mis compañeros, visualizando como continuaban bebiendo, comiendo, conversando entre ellos... pero ninguna de estas de manera abundante.

    Avancé hacia mi triste cama, si es que se puede llamar así a una hamaca colgante en un cuartucho húmedo rodeado de más "camas", me dejé caer sobre ella y cerré los ojos con auténtico pánico, deseando que volara el tiempo a mi alrededor. El ligero sonido de las olas, acompañado de una pequeña sacudida, me sacó repentinamente de mi sueño, del cual ni siquiera recordaba nada, y me invitó casi de manera relajada, a salir del cuartucho y comprobar si la tormenta había pasado. Los años que me separan de esta historia no me permiten asegurar la veracidad de la consecuencia ocurrida, así que me limitaré a que vi como una sombra de tamaño insólito se abalanzaba sobre el barco, con tal lentitud para darme tiempo de arrojarme al interior de un bote salvavidas, pero no para despedirme de los que momento antes fueron compañeros, y ahora simplemente eran formas inertes en el fondo marino. Así comienza el relato, realmente, pues aún continúo en persecución de aquella sombra.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bien, pero fíjate en algunas incoherencias gramaticales. Corriǵelas:
      aterrorizado en lugar de terrorizado
      concordancia: ninguna de estas acciones eran realizadas
      la veracidad de lo ocurrido
      me limitaré a contar
      con tal lentitud que me dio tiempo de...

      Eliminar
  7. 1984, de George Orwell.

    “Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”.
    Y estaba ahí. En medio de la inmensa oscuridad. Tirada en el frío colchón, acurrucada, abrazándose, temiendo que en cualquier momento fuera a romperse en pedazos. Se sostenía a sí misma, tratando de mantener sus fragmentos juntos, como si se fuese a quebrar como un simple jarrón arrojado al suelo. Y lloraba, lloraba desconsoladamente, peros sus amargos sollozos se los tragaba la almohada, su fiel compañera, la que sabía sus secretos, la que sabía consolarla. Estaba sola, con compañía de la oscuridad. Volvía a sentirse débil, frágil, vacía. Sonreía entre lágrimas, se reía, se reía de ella por sentirse patética, y acto seguido se derrumbaba de nuevo. No podía más, y tal vez esa noche se atrevería a acabar con todo.
    Pero entonces llega ese pensamiento, el pensamiento que la embarga cuando está a punto de morir, no pasa su vida resumida en tan solo segundos, no, pasa una palabra que no dice nada, pero que tiene mucho significado. El recuerdo. ¿Se olvidarán de mí? ¿Volverá a ser todo como antes? ¿Me extrañarán? ¿O simplemente no notaran nada?. Solo se preocupa del recuerdo, porque con el recuerdo nada muere. Por eso la muerte es algo misterioso. Por eso se dice que la vida puede ser eterna, puede serlo si te recuerdan. Porque algo muere cuando nadie lo recuerda. El recuerdo, es inevitable.
    Llegó la noche, y con el tiempo, ese tiempo libre pero enjaulado en los segundos, minutos y horas, llegó de nuevo la mañana. Otro día luminoso y frío de abril.
    El mundo nunca es justo, por eso mismo es cruel. Fue la desesperación la que la llevo allí, a la oscuridad. Recuerdos llegan a ella. Volubilidad de un instante a otro, la falta de certeza, volar entre sus sentimientos, flotar entre lágrimas y risas. Queriendo morir y ser grandeza.
    La vida es un teatro con drama y comedia, incansable, intensa.
    Estaba cansada, hastiada, eso la llevó a la desesperación, eso la llevo a la oscuridad. Quiso huir de sí misma dentro de un dulce sueño infinito, y mientras soñaba con ver amapolas muertas en el inmóvil lago, rozó la sensación de su propia muerte. Saboreó la esencia del infierno, con sus manos toco el fuego. Fuego que la quemó. Así fue la desesperación, un grito angustioso buscando atención, un significado dentro del caos.
    Así empezó de nuevo a vivir.

    ResponderEliminar
  8. Muy bien, Isabella, caer para renacer. Un tema clásico de la literatura, el mito del ave fénix.

    ResponderEliminar
  9. Andrea Ortiz.
    La regenta, de Leopoldo Alas Clarín.

    “La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte.”
    El bosque se volvió silencioso, oscuro. Peter caminó por el sendero con el farol en la mano mirando a todas partes en busca de su hermana Lucy. La luna brillaba en el cielo despejado y se reflejaba en el río que pasaba junto al pueblo. Se oyó un aullido y luego un grito, ¡Lucy!
    Peter se adentró en el bosque, las hierbas se alzaban por encima suyo, corrió en se encontró con árboles oscuros que parecían columnas de un templo olvidado, Lucy salió a su encuentro y le abrazó, su pecho palpitaba de emoción y terror.
    Al cabo de un rato una figura oscura surgió de la maleza, la luz de la luna la iluminó y los dos muchachos quedaron aterrorizados ante la imagen de un enorme lobo con ojos sangrientos y una gran expresión diabólica. Peter y Lucy echaron a correr y cruzaron el río, a lo lejos veían el pueblo y sus chimeneas, esa era su única esperanza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fíjate, Andrea, el comienzo se sitúa en una ciudad, a la hora de la siesta. En tu continuación se traslada sin justificación la acción a un bosque y ocurre por la noche. Hay una incoherencia en tu continuación. Para cambiar de lugar y de momento debería ocurrir algo en la historia que lo justificara.

      Eliminar
  10. Scaramouche, de Rafael Sabatini.

    “Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese era todo su patrimonio.“
    Durante años malvivió sin un nombre ni un hogar, a excepción quizás de las viejas y solitarias calles del casco antiguo. Alimentandose de las migajas de pan que por que caridad o lástima le arrojaban algunos hombres de caras serias y largos abrigos. Alguno de ellos por curiosidad se acercaban a hablar con aquel extraño niño el cual no hacía mas que sonreir logrando que minutos depues se marchasen tachandole de arrogante.
    Mientras que cualquier persona en su lugar se habría vuelto loco, el observaba callado y atento, buscanda aprender en cualquier minimo gesto ageno. De no ser por sus viejas ropas y su melena rubia sucia y enmarañada cualquiera lo habría podido confundir con un angel buscando quiza conocer a los humanos.
    Verania

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La historia bien, pero muchos errores ortográficos, Verania, y también alguna falta de concordancia gramatical. Debes prestar más atención.

      Eliminar
  11. Guillermo
    Yo, Claudio
    Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico voy a relatar el proceso que me convirtió en emperador. Fue una mañana como otra cualquiera, yo estaba ajetreado con mis lecturas y pensando acerca de la mísma cuando unos gritos me alertaron, unos hombres habían entrado con violencia a la casa provocando gritos, carreras, y el sonido del metal contra la carne, siguiendo mi instinto me lanzé tras la cortina del estudio ,justo a tiempo, pues mi sobrino entró de forma brusca en la habitación seguido de un pretoriano una figura que me hizo pensar en seguridad hasta que dicho pretoriano atravesó al que era parte de mi familia como si de un enemigo se tratase, lo que me hizo permanecer en mi escondite.

    Estuve tras aquellas cortinas lo que me parecieron días, escuchando los llantos, los esfuerzos por matar y las súplicas, cuando todo paró pensé que había sobrevivido y una sensación de alivio recorrió mi cuerpo, una sensación que no duraría mucho pues dos de aquellos asesinos con uniforme entraron y me descubrieron, me hicieron salir y llamaron a sus aliados, tras reunirse todos pasó algo que no habría esperado ni aunque el mismísimo Júpiter me lo hubiese revelado, los pretorianos se pusieron a hablar "Parece deficiente" decía uno debido a mis deformaciones físicas "Ya tenemos emperador, y encima maleable" decía otro, una afirmación con la que al parecer todos estaban de acuerdo pues me cogieron y me llevaron al Sénado donde me declararon, pues tras la muerte de mi sobrino no había, Emperador de Roma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. La historia bien.Había que incluir el comienzo, Guillermo. Errores ortográficos: lancé. En las última oración el complemento Emperador de Roma debería ir junto al verbo y la oración subordinada causal después: "me declararon Emperador de Roma porque tras la muerte de mi sobrino no lo había." (por ejemplo)

      Eliminar
  12. Alex Ortiz
    El Guardián Entre El Centenonpor J.D Salinger.
    “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso.” Lo que os voy a contar es como llgué a ser lo que soy ahora: Psicólogo. Desde que empecé a cursar Bachillerato siempre me sentí muy bien conmigo mismo ayudando a personas para que puediesen llegar a solucionar sus problemas. Recuerdo una vez cuando mi hermano estaba coldao por una chica de su misma clase, el me contaba maravillas de ella siempre me decía que cuando la miraba la miraba de tal forma como si fuese la primera o la última vez que la ve, yo desde mi justa experiencia le aconsejaba para que ella se sintiese bien con él. Finalmenmte funcionó. Asi que me creí capacitado para poder estudiar e intentar ayudar a los demas mediante mi profesión actual. Actualmente estoy muy feliz con mi trabajo y ayudar a personas con sus problemas que es, en definitiva, mi gran vocación.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alejandro, presta más atención al mecanografiado, la ortografía y a la concordancia gramatical y a los tiempos verbales, propios de la narración.

      Eliminar
  13. 48- El Capitan Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte.

    No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. No corrían los mejores tiempos los mejores tiempos para los tercios en Flandes; atrás quedaron los gloriosos días de D. Gonzalo Fernandez de Córdoba, que siempre sería recordado como el Gran Capitán. Ahora los tercios eran un grupo de hombres mal pertrechados y mal alimentados, pero ahí residía su fuerza eran capaces de vivir con lo mínimo y medirse bien en batalla.
    Alatriste se gano el respeto de sus compañeros, luchando espalda con espalda con la mayoría de ellos, debiéndole la vida también en bastantes casos; por lo que le llamaban capitán, a pesar de no serlo y aún así lo respetaban como a tal.
    Una niebla húmeda, que calaba hasta los huesos, cubría el campo de batalla, aquella mañana en Breda. La tensión, se unía, al olor acre del sudor de los soldados, el tintinear de los aceros al ritmo de la marcha y presagiaba una desgracia. No obstante Alatriste, habría la marcha con su figura enjuta, pero llena de gallardía y orgullo, a la que sus compañeros seguirían hasta la muerte sin dudarlo y así lo hicieron tras gritar "a la carga".
    Las horas de dura lucha se sucedían sin descanso, unida a gritos, olor a sangre y terreno fangoso, que agotaba hasta la extenuación. Finalmente las fuerzas españolas fueron rodeadas y sus nobles se rindieron, pese a que el resto de la tropa hubiera preferido morir allí que volver con deshonor.
    Quizás por ello Alatriste aparece en el famoso cuadro de Velazquez, con un aire de melancolía y tristeza, a pesar de su porte gallardo, siendo el único personaje que mira fijamente al espectador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bien Belén, veo que te has documentado sobre la obra de Reverte y sobre el período histórico.

      Eliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carlos, el ejercicio consiste en que tu imagines y escribas una continuación al inicio del clásico universal elegido. Para poder evaluarte positivamente debes hacerlo así.

      Mercedes

      Eliminar
  15. El viejo y el mar - E.Hemingway

    ''Un viejo pescador solitario en un bote, el Gulf Stream, hacía ochenta y cuatro días que no recogía un solo pez.''

    Todo comenzó con la entrada del nuevo año.Transcurrida la primera semana sin pesca, no le dio excesiva importancia ya que era habitual que a lo largo del año escaseara durante varios días. Cuando pasó la segunda semana, el viejo consideró que se trataba de una mala racha pasajera. Tras la tercera semana sin pesca, el resto de los pescadores comenzaron a murmurar sobre la mala suerte del viejo pescador.

    Siguieron pasando las semanas sin resultado alguno. Entonces empezó a sentir que todos lo evitaban, incluso sus amigos de toda la vida con los que hasta entonces solía compartir una cerveza y conversación en la taberna del puerto. La situación llegó a tal punto que cuando paseaba por el pueblo, los niños huían gritando: ¡que viene el gafe!

    Intentó que su suerte cambiara. Para ello probó todas las técnicas y trucos de pesca que había aprendido durante su larga vida en el mar. Cambió anzuelos, sedales, carnaza,... Alargó su jornada de pesca, comenzando de madrugada y volviendo al anochecer. Se encomendó a todos los santos, vírgenes y fuerzas de la naturaleza. Sin resultado. Terminó por convencerse de que, en efecto, se había convertido en un gafe y que los peces no se acercarían nunca más a su bote.

    El mar, del que se había servido durante toda su vida, le había castigado para siempre. Debía alejarse del mar.

    Carlos Ramos.

    ResponderEliminar
  16. Muy bien, Carlos, ahora sí.

    Mercedes

    ResponderEliminar